
Cuando no quiero hablar...
Es porque estoy enojada con la vida,
porque cuando te necesité no has venido...
porque por confiar en ti, me he quedado sola.
Porque te necesitaba y me quedé llorando
con la almohada consoládome,
y con la oscuridad abrazándome.
Mientras tu te olvidabas de mi,
ocupado, siempre ocupado con tus cosas.
Mientras por dentro de mí llovía
dentro de mi se derrumbaba una ilusión
solo necesitaba estar con alguien
no deseaba molestarte, sé que tienes tus cosas
pero me molesta sobremanera ser tan tonta
y creer que puedo contar con quien no cuenta conmigo.
Ese frío en mis manos al salir a caminar sola, arreglada para verte. Esperandote por ahí.
Creyendo que al decirme "será tarde" -sería pronto
pero no fué así.
Traté de distraerme, pero sola nunca he funcionado bien. Traté de pensar en otras cosas, pero la soledad me perseguía, no me dejaba en paz, siempre estuvo aquí, mirándome.
Regresé con mi soledad a casa, resignada a la vida.
La noche secó mis lágrimas, mi cuerpo soportó el dolor, y tú nunca estuviste.
Dos mensajes, un te llamo luego. No bastan para esta Mexicana.
Y cuando te encuentro me preguntas si quiero hablar y te digo -no mucho, cuando quiero tirarme a tus brazos y sentirme -no tan sola.
Me preguntas si estoy bien y te digo un simple -si; cuando deseo abrazarme a tu pecho y llorar y llorar, desahogar ésto que no se que es.
Y me quiebro cuando me dices que te vas y te digo un simple y frío -Adiós, cuando me quedo llorando una vez más; detrás del ordenador.
servido por ladronadebesos
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• Ganas de que me muerdas.
• Arrodíllate sobre mi cara.
• La rosa de la suerte tiene 24 pétalos.
• Allá va calle arriba, el carro alegórico verde. Juntando desperdicios de este infierno.
• Los lunes, los surcos de las letras labradas en su placa de mármol; lucen brillantes.
• Quitarle la paja a la vida.
• Pisando al revés para despistar.
• Mazorcas gigantes hinchadas de granos.
• Devoran largas etapas de tiempo.
• Soy como Homero, cuando duermo no me doy cuenta de nada.
• Dormilona, soñadora.
• Se llamaba León, pero los muchachos de la barra le decían Sapo.
• Un libro más lleno de veintes que de dieses.
• Me voy por mi y por todos aquellos que sienten lo mismo que yo.
• Mi casa es el lugar donde me apoyan y me levantan cada vez que me caigo.
• Sé que estás ahí cuando mi sexo palpita.
• Miles de razones, para decir mentiras.
• No hay nada que me aturda más que una pluma sin tinta.
servido por ladronadebesos
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Dicen de el que es un hombre malo, que tiene clientas raras. Y la verdad sin desmerecer a nadie, yo no creo que sea como los demás. Algunos dicen que basa su éxito en tener muchas mujeres y mucho dinero, se mueve entre grupos de pudientes haciendo dinero malo y simulando alegría por los cuatro vientos.

Yo creo que él no es así, a primera vista se ve llamativo e interesante, llama mucho la atención. Pienso que para poder estudiarlo y después tenerlo es necesario hacerle una visita nocturna. Llegando a casa preparo doscientas páginas que aun me quedan por leer y me pregunto porque se pierden en la tierra tantos grupos de hombres hermosos en el vacío de la soledad, la desesperación y la tristeza.
Bien, estoy aquí por el placer de lo que siento y voy a hacer un acto de belleza y no puedo hacerlo visible, estoy perdida y sola. Aquí están todos los árboles, el pasto crece en la oscuridad, habemos dos animales fuera de la casa y yo pienso en él, le apodan “el ausente”. Está y no está, coquetea desde su lugar sin querer llamar mucho la atención, desvía su mirada a través de la ventana que solo nos refleja, come lentamente con las manos. Aquí estoy yo, tímida, aniñada, bohemia, atormentada, no me parece extraño que me atraiga aquello que asusta a las demás. Fumo, me estremezco, silencio hasta que me pase el efecto, vamos a continuar. Paralizada me quedo pensando en el humo del cigarro y la historia que escribe. Intimidad incómoda y sola, tanto espacio encima de mi.
Pienso que si obtengo su cuerpo, obtendré su mente también, lo demás vendría rodando pero nunca será así. Me acerqué hacia el de forma tímida y temblorosa, más como amiga que como curiosa, siempre he mostrado interés por todo lo que le acontece, pero sin interrogatorios y sobre todo con buenos modales.
Que si la cena, que si la escuela, que si los libros, que si el estudio, uno frente al otro conversamos los dos retirados por una mesa, yo con pantalones cortos y las piernas flojas, él contemplando su imagen en el reflejo de la ventana. Después de tres sorbos, él era el dueño de la situación y sus dedos guiaban los pasos que yo seguía lenta y suavemente. Bastaron segundos para que lo tuviera entre mis manos, en mi garganta lo sentí caliente, en su rostro se revelaba el deseo y una pasión, que de vez en cuando intentaba seguir disimulando, deseaba sentirse amado, mimado, deseado, sin saber que yo ya era completamente suya.
Por instantes, miraba de un lado a otro y pensaba que me complacía la sensación de sentirme observada. Me transporté a un lugar desconocido, una selva llena de criaturas feroces, me aparté del mundo y comencé a sentir miedo. Desde la esquina del jardín pude notar como mis ojos fueron testigo de lo fácil que es perder la noción del tiempo, mi cuerpo fue testigo de lo tremenda que es la soledad. Cuando abrí bien los ojos no había ni selva, ni animales feroces, ni miedo.
¿Por qué algunas otras noches nadie se fija en mi, y ésta vez me sentí aliviada? Quizá por los efectos de el ausente. En efecto, dice Alfredo que debemos continuar con estos experimentos sobre los efectos de la bebida verde, aunque a mi más que investigación me parece el más placentero escape de la realidad. Antes dije palabras que confundían, que mataban y destruían, ahora nada. Me despedí desde la mesa, sin hacer mucho ruido y con el último sorbo de la noche, me dormí.
servido por ladronadebesos
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Papa esta solito, enterrado casi en huesos supongo, tiene un ramito de flores de hawaianas y un arreglo con flores moradas y lilas, su veladora en su bombillo y sobre ella una sombrillita de aluminio para que no se apague.
La gente llega al panteón hoy 26 de junio, Día del Padre algunos traen ramitos de flores envueltas en celofán, otros como el señor de gorra y shorts se sientan enfrente de la tumba de su padre y pensativos se quedan un buen rato con la cabeza baja mirando la lápida. Familias enteras vienen con sus muchachitos a saludar al abuelo, o al tío o a quien los crió.
Otros traen sillas de plástico blancas y ponen su carpa para estar un rato con su muerto, “su muerto” que crudo no? Crudo pero real, acudimos siempre a los panteones a parándonos sobre un pedazo de tierra con una lápida, la gente lleva Margaritas amarillas, botellas de agua y la esperanza de algún día reunirse de nuevo con sus seres queridos en el mas allá.
Sombrillas grandes de colores verde y negro, carpas azules y verdes para dar sombra y reposar con sus seres amados. Viudas, amantes, hijas, hijos, sobrinos, sobrinas, nietos, bisnietos, familiares acuden el día del padre al panteón. Cuatro o cinco personas paradas mirando la lápida, señoras solas rezando el rosario con la mirada fija en la tumba, llorosas, tristes, pensativas, familias rezando una oración en conjunto, los pastos verdes y repletos de flores naturales y de flores plásticas.
Papá debe estar enojado, no llegamos todos juntos a verlo, cada cual por su lado, su veladora estaba apagada y él haciéndose huesillos, callado, solo, que bueno que era valiente, su lápida es la única que está pulida con aceite, es la única que brilla, la única que siempre tiene flores naturales. La única que refleja el modo de él, siempre limpio siempre chalte, pues así se conserva tu tumba (limpia y chalte). Te amo papá.
servido por ladronadebesos
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