Soltería
Los solteros cargamos a cuestas la incertidumbre de la inestabilidad, de la falta de compromiso y la imposibilidad de amar. Los amigos –algunos con clara envidia, otros con sarcasmo- hacen bromas sobre el síndrome del “flavour of the month”, comentario ácido e incisivo sobre el constante cambio de pareja, acompañante, amiga o, en algunos casos novia.
La realidad es mucho más compleja; no se trata de hacer un proceso de selección constante, ni de vivir un eterno casting hasta los 70 años.
Hay elementos culturales, químicos y personales involucrados en la ausencia de una pareja estable. Por ejemplo, hay solteros que rechazan por completo la idea de la “gran familia mexicana”, con una bellísima esposa full time mom, una suegra, suegro, tíos, primos, incontables hijos, sobrinos y allegados constantes, además del clásico domingo patriarcal y las inamovibles reuniones anuales, que cancelan la posibilidad de un verdadero escape de placer.
El soltero que rechaza el concepto de familia muégano, de los grandes compromisos sociales y demás encantos, prefiere una mujer que rara vez se encuentra en las calles de nuestro país. Una mujer independiente, inteligente, sin grandes yugos familiares; una mujer que viaja que desea conocer el mundo, experimentar, vivir en pareja, no en comuna, que no muere por casarse y tener 500 hijos, que desea vivir cada momento con mucha intensidad, que tiene gusto por la vida y sabe disfrutarla. Suena perfecto, claro.
El detallito es que por lo general, mujeres como éstas son expatriadas, en su mayoría europeas, acostumbradas a un mundo donde las familias no son extensas, donde deben trabajar para ser exitosas, donde no tienen un proyecto de vida sólido y no dependen de un matrimonio para ser felices.
He aquí el punto clave del asunto: los viajes y las visitas inesperadas, ilustran sin duda. Cuántas veces nos encontramos brevemente con alguien que nos saca de balance, que rompe nuestra barrera de seguridad y hace que el fantasma puro del enamoramiento nos invada. Pocas, tal vez aunque siempre intensas.
Descubrir a una persona nueva, con una historia de vida diferente, elementos culturales diversos y un tanto ajenos, es tan refrescante como una buena margarita perfecta en la noche. Todo es aprender, dejarse sorprender, admirar la inteligencia del otro, compartir momentos mágicos y, si la química resulta positiva, el placer puede ser inolvidable para ambos.
Invariablemente, él ó ella terminarán por irse, son relaciones que tienen los días contados. Habrá un pequeño luto y probablemente una buena amistad cómplice por e mail, teléfono y, de vez en cuando algún breve encuentro en algún punto del planeta.
Ojala que no sea cierto.
drg dijo
Pues creo que me equivoque de continente, soy una orgullosa mexica pero tal cual como lo describes "una mujer que viaja que desea conocer el mundo, experimentar, vivir en pareja..." y creo que los hombres nos ven como amenaza.....en el fondo de ellos les gusta la sumisas, que esten en su casa, que a todo le digan que si........
2 Abril 2008 | 09:26 PM