Mi primer mañana sin despertar, contigo.

Con la brisa de testigo en el mar en la madrugada de tu boca, revolviéndose ante mis caprichos repentinos.
En el destello de tus ojos, y el ruido de las luces; me proclamo triunfadora del desafío de besarte.
Tus manos me acarician, me devoran, tú me acechas, me recorres, me esclavizas.
Impetuoso, como un ave de fuego te elevas entre las nubes de mis sueños.
Y es cuando me aprisionan tus brazos, me rodean tus labios, y tu murmullo explora sin prisa mi mente, en la que se enloquecen mis sentidos y se abandonan a ti.
Voluptuoso, sensual, apasionado; lujurioso, voraz, desenfrenado.
Mimoso en mi regazo, tu boca sabe, lo que la mía calla.
Y me encanta.