"Los espejos"

La niña Rosa se casa el día de mañana. No esta nerviosa, está disgustada porque no quiere casarse con ese viejo general.
-¡Buenos días niña! levántese, hoy es un día especial, hoy se casa con el general Dorantes.
-¿Ah si? Que de especial puede tener un día en el que pierda mi vida con un hombre frío, feo, seco, anciano que sólo está interesado en matar gente? Bueno, pero que te digo a ti María, si tu solo sabes planchar, cocinar y lavar.
-Bueno niña, mi cabeza no será la mas lista, pero mire las cosas por el lado amable por ejemplo; que hermoso sería si yo despertara un día en una hacienda grandota grandota para mi solita, donde yo sea la dueña de todo, tendría sirvientes y amigas con quienes tomar el té, así como le hace usté; hablaríamos de los encajes españoles, de chismes y a la hora que yo quisiera tendría dinero para ir a pasear al pueblo, para ayudar a mi tata y a mi mama que ya están viejitos. No que aquí me ve, sirviéndole a usted. No me quejo pero si yo estuviera en sus zapatos, estaría jubilosa.
-Ay María, podría cambiarte ese sueño por mi libertad, yo como desearía subirme al primer tren, irme a la capital, vivir la vida sin tantas etiquetas, ser libre. Nada sería tan bello como obtener mi libertad, no tener el yugo de mis padres que me dicen con quien debo platicar, a quien debo saludar, a donde debo o a donde no debo ir. Como debo sentarme, como debo comportarme y por si fuera poco hasta vestirme de la forma que lo dictan las estúpidas etiquetas sociales.
-Niña no diga eso, yo ni siquiera tengo la esperanza de casarme, mi mamá dice que aún con todo lo que he aprendido aquí en la casa del patrón, no tengo futuro. Mi tata también dice que como soy una mujer, mi deber es trabajar y cuidarlos a ellos hasta el día que se mueran.
-Mira María, tu y yo sabemos que somos medias hermanas, lo único que nos hace diferentes son ocho meses de edad, las ropas y el cabello. Tu deseas lo que yo podría tener el día de hoy, yo deseo lo que tu tienes para toda tu vida. Cambiemos de persona, dame tu libertad y yo te doy lo que siempre has soñado, lo que nuestro padre siempre te ha negado, el apellido y el abolengo.
hadacuriosa dijo
Cuantas veces quise cambiar de roles con mi hermana(somos 5 en total) pero ella, no queria!!!! jajajajaja.
Muy linda historia.
besos de hadas....
9 Agosto 2006 | 09:50 PM