Dos metros y medio (al cuadrado)

Jazz a medio masticar, mordiendome dentro la mejilla sin saber que pasará.
Todo en el piso está regado, hay ropas, aceites, olor a sangre y muerte. El Jazz aumenta armonias, me doy cuenta que debo salir a prisa. Procurar no dejar ninguna huella mia. Estoy vistiéndome, mi pie tropieza con su mano, muerta, color gris.
Sus ojos quedaron abiertos, ya no brillan más, a partir de hace unos instantes está muerto.
Una asesina que se ducha después de matar, es insano estar enfermo de la mente. Paro la música. El ambiente pesa más. Salgo despacio, nadie sabe aún que está muerto, eso se sabrá dos o tres dias después, cuando apeste a muerte y cuando hayan gusanos. Nadie sabrá que fue él, el que corrió hacia mi navaja seis veces. Tres besitos siempre tres.
Alejandro dijo
O cruel destino, pero la vida es haci, el busco caer y haci tubo que ser, el vaci en sus ojos quedara en tu alma pero tus marcas en su corazon.
Pues el mundo se forjo a travez de la sangre el estruendo y el acero.
19 Mayo 2008 | 06:29 PM