Ladrona de besos

Lo único que tenía bonito era el rostro, siempre hacía que le resaltara los grandes ojos color negro.
Los maquillaba con mucho liner negro y Rimel… ponía toques dorados en sus mejillas y en los labios solo brillo, ligeramente rosa.
Le gustaba vivir nuevas fantasías cada dia. Quería probar que se sentía ser libre, sentirse amada.
Sin querer el destino la llevó a convertirse en una traidora. Sabía que tarde o temprano la pillarían.
Pero no pasó mucho tiempo y pasó lo que tenía que suceder. Se enamoró y al fin fué correspondida. Lo único malo es que tuvo que marcharse y el amor no fué tanto para terminar en un final feliz.
Los dias pasan y no se sabe nada de ella. Ha muerto entre recuerdos, entre nostalgias, entre vagas memorias de lo que algo pudo haber sido.