Un Duende me detuvo, a punta de poesía...
Roselló con Nápoles,
sucedió como a las once de la noche.
Caminaba con Pato a paso rápido,
huyendo del frío,
debía hacer unos 12 grados,
porque no sentía los dedos de las manos.
Mientras bajabamos andando a San Juan
él apareció, nos miró de reojo
cuando pasamos a su lado
me miró fijamente a la cara
y dirigiéndose hacia mi, habló:
disculpa que tenga que detenerte a punta de poesía
me quedé con la boca abierta.
Si aquel hombre no hubiera sido un duende
me habría desmayado con esa frase.
Olía exageradamente a fermento de caña,
casi me emboracho al sentir su olor.
Su mentón era cubierto por una barba rala y larga color negra.
Bajó el rostro y abrió su bolso lleno de ilusiones y esto fué lo que me dijo:
Cambió la soledad
la convirtió en ideal
dejando de lado lo que hoy dia
llaman sociedad,
suciedad gusta de estar solo,
miles de razones tiene,
aunque haya muchos que lo llamen loco.
Ermitaño
El sabe, sabe bien
que la auténtica soledad, es aquella que se siente
aún estando rodeado de mucha gente.
Gracias Duende, nos has dado una gran lección.
Pato dijo
y para complementar el paseo en el frio...
Le quite la máscara al amor
y encontre amistad
Desnude la amistad
y te halle a tí
Desde encontonces
ya no tiene sentido
la palabra soledad
Duende
1 Diciembre 2006 | 05:31 PM