¿Quien es un abogado poeta?
Nunca pensamos, al optar por la abogacía, que nuestro ejercicio pudiera consistir en acusar; Penetramos en la abogacía por el camino esencialmente emocional. Vamos al derecho con todas nuestras apetencias juveniles, vislumbrando una mujer indefensa, una madre sola; un niño abandonado; un anciano desprotegido. Y quién, que sea poeta -porque poeta se nace- no siente en su sangre y en sus huesos el llamado del corazón por todas esas pequeñas y grandes causas que hacen a la existencia humana. Entonces uno, frente a las puertas de la universidad, opta por la abogacía. Sí entendemos en nuestra ingenuidad que existe el derecho penal; el procesal penal, el derecho de familia; las grandes acciones tendientes a la efectivización de tales derechos, el Habeas Corpus, con mayúsculas; el indulto... la amnistía. Pero además hemos creído, literatura y cine por medio, que la erudición es el arma poderosa por excelencia en el ejercicio de la abogacía. Y qué poeta no se siente erudito, con facilidad de expresión, porque además ese incipiente poeta no ha comprendido bien, que la concreción poética no se logra con palabras sino con imágenes. Y además qué poeta no se siente, y a veces con toda razón, dueño del total carisma. Y el carisma -se dice- tiene que tener fundamental importancia ante las personas. Después, una vez obtenido nuestro título de abogado, descubrimos que no hemos elegido mal nuestra carrera, porque en el ejercicio de la profesión, hemos comprendido que sí, que hay en ello poesía, que hay creación, que hay belleza. Y entonces, por acción inversa descubrimos que hay una recíproca interrelación. Que la sustancia de nuestra poesía comienza a ceñirse de realidades; que los pequeños episodios de la vida cotidiana dan impulso a nuestras fantasía; que son esos pequeños episodios, los que sublimados adquieren valor de universalidad. Es entonces que llegamos aconvertirnos y ya en forma definitiva en abogado poeta, y nos enfrentamos con esa generalizada disyuntiva que en definitiva no lo es: poesía "comprometida" o "no comprometida". La legitimidad de la poesía de amor y ternura no se cuestiona, poesía y ternura parecerían una sola y misma cosa. Existiría en cambio una actitud de rechazo para todo aquello que dijera algo en testimonio de algo y en su estimativa. Por supuesto que dentro de las posibilidades poéticas no está la de la solución de los infinitos problemas que en determinado momento pudieran aquejar a determinado grupo social. Al margen de ello digamos que no hay actividad creacional que no conlleve un compromiso. Manifiesto o encubierto pero el compromiso existe. Hay opción expresa o tácita, pero la hay. El hombre vive en sociedad y no puede desprenderse de ella, para ser "puro" a salvo de toda connotación del medio. No te desprendas de la sociedad, procura mantenerte puro. 
se nos viene haciendo la idea de que el valor justicia, sólo habrá de lograrse defendiendo;
y defendiendo por excelencia la libertad.
Y encuentra poesía en lo que de fundamental ostenta cada una de las disciplinas.
Lo que no comprendemos es la importancia que la organización jurídica del Estado atribuye a tantas cosas en las que uno antes no había reparado. La propiedad; las finanzas, el comercio, la política, la administración.